Ubicando a Julián

Estoy muy desorientado y vengo en busca de ayuda. El título de arriba es el que es pero admito que primero necesito que alguien me ubique a mí, que me ponga en mi sitio, me zarandee enérgicamente y me diga qué demonios tengo que pensar sobre Julián Álvarez, delantero de Argentina, del Atleti y uno de los grandes protagonistas del verano. 

Cuando era adolescente recuerdo sentar cátedra a mi padre y a mi tío presentando las virtudes inacabables de Ibrahimovic: fino, elástico, grandullón, técnico, resolutivo, estrella, semidiós sueco. Hace cuatro años no le di la brasa a nadie pero me emocioné con el fichaje de Lewandowski, que en apenas cuatro temporadas se ha colocado undécimo máximo goleador de la historia del Barça (!), siendo ya el undécimo de la historia de Lech Poznan, duodécimo de la del Dortmund y segundo de la del Bayern (!). 

Me fascinan los nueves que tienen una y la enchufan, que tienen otra y también, que no la huelen en treinta minutos pero les pierdes un instante y te liquidan. Son los que pasaban por ahí por tantísimas razones menos la casualidad, artistas del posicionamiento dentro del área. Cada vez hay menos y parece que el fútbol evoluciona hacia sistemas que se alejan de esos perfiles. Por cierto, solo se necesitan veintisiete goles para colarse en el top ten de killers del Chicago Fire. En breve saca Lewy la cabeza por ahí.

En cuanto a Julián, acabe donde acabe, y siendo un tipo de delantero totalmente diferente a los mencionados, tengo muchas dudas y me confunde que sea la absoluta prioridad de tantos equipos habiendo marcado tan solo ocho goles en la pasada liga. Me pierde que todo el mundo parezca tenerlo tan claro, que el Madrid haya realizado una oferta de ciento cincuenta millones, que el Barça ponga cien, o ciento veinte, que el Atleti diga que quiere conservarlo aunque le ofrezcan doscientos. Me despista cada declaración de un futbolista teniendo tan claro que sería el fichaje ideal.

Pensaba que quizás el sistema de juego del Atleti no le favorecía, así que me he fijado con ganas durante el Mundial y resulta que el de Argentina tampoco. Puede que otro tipo de entrenador y de propuesta nos enseñe al Julián que tenemos en mente, porque de momento ahí está, en nuestra imaginación, en lo que suponemos, con una calidad individual innegable pero limitada a pocos momentos y a pocos partidos. 

Repasando esos ocho goles en liga, cuatro han sido a balón parado: dos de falta y dos de penalti. En la segunda vuelta solo metió uno y no digo a qué equipo porque no sé quién está leyendo esto pero seguramente Sergio sí. Ha jugado 29 partidos, de los cuales en 16 ha sido sustituido y en 7 ha entrado desde el banquillo. La cronista del diario ‘As’ (un saludo a mis amigos del Biwenger) ha considerado que ha realizado una actuación negativa en 10 de ellos, un 34% del total. Esto significa, según la opinión más especializada posible en el Atleti, que uno de cada tres partidos los ha jugado mal o muy mal. Solo hay un futbolista, solo uno contando todos los equipos de La Liga 25/26, que haya recibido más negativos que Julián: Thiago Almada (11). 

En la Champions la cosa le ha ido mejor, diez goles, aunque de nuevo destacaría que un 40% son a balón parado: tres penaltis y una falta. En cuanto a los que llegan de jugada, me queda claro que a Julián no se le puede dejar chutar, que tiene un gran golpeo y es malísima idea dejarle unos metros de cortesía en la frontal. Sus jugadas que más recuerdo son disparos lejanos: el gol en este Mundial, la falta de Champions en el Camp Nou, la que le metió al Madrid en liga, un tiro contra el Rayo con la zurda y un larguerazo en la final de Copa. 

Sin embargo, en lo demás, estoy perdido. Ayer me saltó un clip de Paul Scholes diciendo que odiaba que su delantero centro viniese a recibir tan atrás, que ese trabajo era de los centrocampistas. Se refería a Harry Kane con Inglaterra, aunque admitía que, pese a no gustarle, luego le callaba la boca a base de goles. Pero aun así, Scholes le querría más arriba, más continuamente en el área, finalizando aún más. Tengo la sensación de que Julián también baja muy atrás, pero luego no vuelve tanto a posiciones de remate y tiene que apañarse de calidad individual y golpeo lejano para destacar.

Estos son solo pensamientos sobre un jugador de élite mundial, tremendamente bueno, pero que parece tan perdido como yo sobre su situación. “Lo mejor para todos es una transferencia”, dijo. No sé si para todos, pero para él, desde luego parece que un cambio es necesario. Igual el cambio puede ser sin moverse de equipo. O sí, y marcharse al Barça, al Arsenal, al PSG o a cualquier otro sitio, pero en algún momento me gustaría salir de dudas y que nos enseñe al crack mundial que intuimos que lleva dentro.  

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